Ha llegado
el momento de poner punto y final a una nueva etapa educativa. Terminamos el segundo cuatrimestre del tercer
curso y con él, la clase de Didáctica de las Actividades físicas y expresivas.
Solo puedo decir que rápido pasa el tiempo…
Esta
asignatura creo que nos ha marcado a todos, seguramente a unos más y a otros
menos, pero dentro de cada uno de nosotros estoy convencida que se queda algo
de estas horas compartidas juntos.
Estas horas
juntos han marcado en muchas ocasiones el ritmo de la clase como grupo, nos han
unido muchísimo, nos hemos quitado gran parte de nuestras vergüenzas y cada vez hemos podido ser un poco más nosotros. Poco a poco hemos ganado confianza
los unos con los otros con las diferentes actividades que se han ido
planteando. Para mi uno de los elementos que más me han hecho ganar esa
confianza ha sido los antifaces, el hecho de fiarte de que tus compañeros te
van a llevar al sitio correcto, que no van a dejar que te choques o te caigas,
me ayudo a confiar más.
Cuando se
planteó la asignatura me dio mucho respeto, soy o era, demasiado vergonzosa
como para realizar ese tipo de actividades delante de la clase o el “púbico”,
pero no me digas como, al final se ha ido cayendo el caparazón y he llegado a
hacer cosa impensables para mi hace solo unos meses, como por ejemplo montarme
en un tranvía y hacer una “actuación”... o darme un beso con una compañera
delante de todos por “exigencias del guión”… o
el simple de hecho de exponer algo propio.
Estoy
escribiendo esto y me vienen a la mente
mil imágenes de buenos momentos, de ese nerviosismo antes de empezar y no puedo evitar la sonrisa. No sé muy bien
lo que ha sido, seguramente una mezcla de todo; la asignatura, su planteamiento,
el papel del profesor, el de los alumnos, la implicación… pero para mí sin
ninguna duda ha sido mi asignatura favorita. Daban ganas de organizar trabajos,
de quedar para ensayarlos, de buscar más ideas, de darle otra vuelta por si
surgía algo diferente… eso se pudo ver el día de las representaciones todos los
grupos organizando sus montajes, concentrados, con ganas de hacer un buen
trabajo y el secretismo que acompaño a cada uno de ellos, todos querían
sorprender y vaya que sí lo hicieron.
En cuanto a
mis representaciones he intentado dar lo mejor de mí, aportar mi granito de
arena para que todo saliera lo mejor posible. El blog lo he llevado de manera
correcta están todos los proyectos dentro de la fecha acordada y he ido
añadiendo pequeños pensamientos de los trabajos que realizaba. Si hablamos de
asistencia creo que he asistido a la gran mayoría de ellas y he representado
siempre mis proyectos de clase, lo único que creo que no puedo auto-evaluarme es
punto de la transmisión de sentimientos, de eso se deben encargar “mis espectadores”.
Por todo esto creo que la nota de acuerdo con mi participación en la asignatura
es un ocho.
Solo me
queda dar las GRACIAS a todos los que habéis hecho posible que haya podido
disfrutar y aprender tanto de esta asignatura, plantearnos que la educación
física va más lejos de una simple pelota y que mediante la expresión crítica podemos dejar huella.
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